Punto de Vista de Niall
Esta semana había estado intentando acercarme lo mas posible a Alba. Dormir en la misma tienda ayudaba bastante, ya que nos quedabamos hasta tarde hablando de todas las tonterías que se nos ocurrían.
Eran las cinco y media de la mañana, y yo llevaba como media hora mirando como dormía. Era tan perfecta... Realmente me habia afectado.
Eran las cinco y media de la mañana, y yo llevaba como media hora mirando como dormía. Era tan perfecta... Realmente me habia afectado.
- Alba... - Dije moviéndola suavemente. - Despierta...
- ¿Niall? - Dijo aun adormecida con los ojos cerrados. - ¿Que hora es?
- Las 5:30 de la mañana.
- ¿Y para que me despiertas?
- Quiero enseñarte algo.
- ¿Tiene que ser ahora.
- Si, ponte algo cómodo. Rápido.
- Vale, pero que sepas que estoy muerta de sueño.
- Luego te dejare dormir.
- Mas te vale.
Salí de la tienda a esperar a que se cambiara. Para mi sorpresa en menos de cinco minutos salio, completamente vestida y su pelo rubio recogido en una coleta alta Llevaba una camiseta rosa con una cruz con estampado de flores en medio, unos shorts azules y unas vans negras.
- ¿A donde vamos? Todavía no ha amanecido - Dijo después de vostezar.
- Habla mas bajo, no quiero que los demás se enteren de que nos hemos ido. Ven. - Le tendí la mano después de coger la mochila. Ella cogió mi mano y empezamos a andar. Espero que lo que tenia preparado para hoy le gustara.
Punto de Vista de Alba
Caminamos durante un rato. Subimos una pequeña montaña que había al lado del lago. Cuando llegamos a la cima me fije que en el suelo había una manta extendida.
- Sientate. - Me dijo Niall. Yo me senté a su lado.
- Esto es precioso...
Desde donde estábamos se podía ver el agua, y justo en el horizonte el sol. Era precioso.
- Como tu.
Gire la cabeza, encontrándome con sus preciosos ojos azules. Mire sus labios. Me moría por besarle. Poco a poco los dos nos fuimos acercando hasta que juntamos nuestros labios.
Era un beso lento. Los dos llevábamos esperando ese momento mucho tiempo, eso lo sabia. Sus labios y los mios se movían lentamente al mismo tiempo. Lleve mi mano a su nuca, acercándolo un poco mas a mi. El puso sus manos en mi baja espalda, de forma que también me acercaba un poco mas a mi.
El me empujo con cuidado, de forma que quede tumbada con el encima mio. Cuando se separo por la falta de aire nos quedamos los dos mirándonos fijamente a los ojos.
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